La prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (PLD/FT) es una de las áreas donde más errores cometen las entidades financieras pequeñas: no por mala fe, sino porque las obligaciones están repartidas entre varias disposiciones y se aplican según la figura y el tipo de operación. Esta guía ordena los componentes que casi siempre están presentes.
1. Identificar bien al cliente
Todo parte de conocer al cliente: quién es, a qué se dedica, de dónde vienen sus recursos y, en personas morales, quién es el beneficiario controlador. El expediente debe mantenerse vigente, no solo existir el día del alta.
2. Clasificar el riesgo
No todos los clientes representan el mismo riesgo. Una matriz considera factores como el tipo de cliente, el producto, la zona geográfica y el canal. El resultado define qué tan frecuente es revisar el expediente y qué tan de cerca se vigila la operación.
3. Cotejar contra listas
Antes de dar de alta a un cliente, y de forma periódica, se compara su nombre contra listas de personas bloqueadas o de alto riesgo. Una coincidencia sin resolver debe detener la operación hasta que alguien la revise y documente su decisión.
4. Vigilar las operaciones
Cada operación se evalúa frente a umbrales, y también el acumulado de un mismo cliente en un periodo. Algunas operaciones requieren identificación, otras un aviso a la autoridad, y otras solo una revisión humana.
💡 Dato clave: un umbral mal aplicado puede significar un aviso que no se presentó. Por eso los valores, los plazos y los formatos deben validarse con el oficial de cumplimiento antes de operar.
5. Preparar y presentar avisos a tiempo
Los avisos tienen plazos: algunos son mensuales, otros de pocas horas desde que se detecta la situación. La institución debe saber cuáles tiene pendientes, quién los dictamina y quién los presenta, y conservar el acuse.
6. Conservar evidencia y rendir cuentas
Una auditoría pide demostrar que lo anterior se hizo: expedientes, evaluaciones de riesgo, decisiones sobre coincidencias y avisos presentados. Contar con evidencia ordenada y una bitácora que no se pueda alterar acorta una auditoría de semanas a días.
7. Capacitar y designar responsables
Las disposiciones piden que el personal esté capacitado y que exista una persona responsable del cumplimiento. Sin ellos, el mejor sistema no cumple por sí solo.
Los umbrales, los plazos y los formatos que te corresponden dependen de tu figura, de tu actividad y de las disposiciones vigentes, y cambian con el tiempo. Esta guía te da el mapa; lo que aplica a tu operación se confirma en una asesoría, con tu oficial de cumplimiento.
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